
🤩 Las tuzas del sureste (Geomys pinetis) se unen al club de los animales biofluorescente… Un momento, seguro que te estás preguntando ¿qué es una tuza? Estos pequeños mamíferos son roedores, parientes de los castores, aunque ellos prefieren una vida solitaria y subterránea. Concretamente, G. pinetis habita en el sureste de los Estados Unidos. Hechas las presentaciones, podemos hablar del brillante descubrimiento 👇

🔍 Allá por el año 2019, el biólogo e investigador de la Universidad de Georgia JT Pynne seguía de cerca una serie de noticias científicas que se encadenaron como una bola de nieve. La lista de animales biofluorescentes se estaba ampliando al descubrirse esta característica en mamíferos como las ardillas voladoras, los ornitorrincos o las liebres saltadoras. Así que decidió buscar entre la colección de la Escuela de Bosques y Recursos Naturales Daniel B. Warnell y encontró un nuevo candidato 🌟
😮 Cuando las tuzas, tanto las conservadas en museos como las vivas, son enfocadas con una linterna de luz ultravioleta emiten un brillo rosa anaranjado. Por desgracia, hasta aquí podemos leer porque lo único que se ha constatado es que son biofluorescentes. Desentrañar su función, si es que la tiene, será algo más complicado. ¿Por qué unos animales subterráneos habrían desarrollado esta adaptación? Podría tratarse de una forma de comunicación para cuando se asoman fuera de los túneles. Tal vez les sirva para camuflarse entre la vegetación, manteniéndolos a resguardo de ojos depredadores. Tendremos que esperar a que la ciencia resuelva este misterio 🤔
Puedes leer más sobre esta noticia aquí 👉 Study reveals gophers’ biofluorescence
🌳🐅🌳 Formando un cuarteado dosel de árboles. O una maraña de tallos, hojas y ramas. Creando una tela a través de la cual se escurre, para bailar con las sombras, la luz del Sol. Y entre ese baile, se esconde, repta, corre, salta, vuela, crece, compite, devora, es devorada y se descompone. La verás por todas partes, en el día y en la noche. Incluso más allá de la delgada capa de hojarasca y del húmedo barro que puedas excavar con tus manos. Incluso bajo la superficie de ríos imparables o tocando las nubes. Y más allá. Rodeada por el inmenso azul de océanos y mares. Medrando en lo más profundo, en los lugares donde el Sol cede su reino a otras fuerzas. También allí donde solo parece que hay arena y rocas azotadas por el calor. O donde el hielo y el frío reclaman su blanco dominio. O en tu interior, frenético, ordenado y apetitoso para amigos y enemigos. La vida, desafiante y cabezota, se pega a las todas superficies, rugosidades y escondrijos de la Tierra. Sobrevive y evoluciona, en una larga cadena temporal de criaturas que enmudece las décadas, siglos y milenios que puedas contar. Y ahí estás, Homo sapiens, pidiendo respuestas sobre los misterios de la vida. La ciencia tiene las respuestas que exige tu curiosidad. Y aquí, en Myrmarachne, te las relato 🌎 🌍 🌏
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