O viceversa: la lucha por la supervivencia es el telar que teje el tapiz de los ecosistemas.

🪙 Ecología y evolución son dos caras de la misma moneda. Si no tenemos en cuenta esta conexión, no llegaremos a comprender al 100 % ambos conceptos. Por eso, no es de extrañar que, al fraguarse las ideas evolutivas allá por el siglo XIX, comenzaran a sentarse los cimientos que, en el siglo XX, darían lugar a la ecología como ciencia.
📖 Por ejemplo, podemos rastrear la génesis de la ecología moderna en los trabajos de Charles Darwin. En El origen de las especies, publicado en 1859, Darwin empleó en varias ocasiones el término “economía de la naturaleza” de la siguiente forma:
«Una lucha se libra también entre cada individuo de una especie y cada individuo de otras especies que coexisten en el mismo territorio; y esto es lo que explica la admirable economía de la naturaleza; pues en un lugar determinado siempre hay espacio y alimento suficientes para un número muy pequeño de los descendientes de una especie que llegan a la madurez.»
💡 Poco después, en 1866, el naturalista alemán Ernst Haeckel amasó esta “economía de la naturaleza” para introducir una nueva disciplina científica en su obra Morfología General de los Organismos:
«Bajo Oecología entendemos la ciencia completa de las relaciones del organismo con el mundo exterior circundante, al que podemos incluir en un sentido más amplio todas las condiciones de existencia. Estas son en parte de naturaleza orgánica, en parte inorgánica; tanto unas como otras […] tienen la mayor importancia para la forma de los organismos, porque la obligan a adaptarse a ellas.»
🤔 Después de acuñar la palabra “ecología”, un poco más adelante, Haeckel continúa desarrollando el concepto “condiciones de existencia”, acertando al ligar los múltiples procesos que tienen lugar en un ecosistema con la teoría de la selección natural:
«A las condiciones de existencia inorgánicas, a las que todo organismo debe adaptarse, pertenecen en primer lugar las propiedades físicas y químicas de su lugar de residencia, el clima (luz, calor, condiciones de humedad y electricidad de la atmósfera), los medios de nutrición inorgánicos, la calidad del agua y del suelo, etc.
Como condiciones de existencia orgánicas consideramos todas las relaciones del organismo con todos los demás organismos con los que entra en contacto, y de los cuales la mayoría contribuyen ya sea a su beneficio o a su perjuicio. Todo organismo tiene entre los demás amigos y enemigos, unos que favorecen su existencia y otros que la perjudican.
Los organismos que sirven como alimento para otros, o que viven como parásitos en ellos, pertenecen también a esta categoría de condiciones de existencia orgánicas. De qué importancia tan enorme son todas estas relaciones de adaptación para la formación total de la forma de los organismos, especialmente cómo las condiciones de existencia orgánicas actúan en la lucha por la existencia mucho más profundamente transformadoras sobre los organismos que las inorgánicas, lo hemos mostrado en nuestra exposición de la teoría de la selección.»
🌳 En resumen, las “condiciones de existencia”, desde las relaciones entre depredador y presa, hasta la silenciosa guerra entre las plantas por la luz solar, pasando por las alianzas mutualistas y la alta especialización de los parásitos, están íntimamente ligadas a la lucha por la supervivencia y, por tanto, en última instancia al árbol evolutivo.

🗞️ Algunas historias interesantes de la semana pasada:

🦈 🧊 Un tiburón sorprende en las heladas profundidades de la Antártida. Un tiburón dormilón fue grabado en enero de 2025 nadando lentamente sobre un fondo marino árido, a 490 metros de profundidad, donde el agua alcanza los 1,27 °C. La escena ocurrió frente a las Islas Shetland del Sur, cerca de la Península Antártica, dentro del Océano Austral. Anteriormente se pensaba que los tiburones no habitaban estas gélidas aguas. Sin embargo, este ejemplar de entre 3 y 4 m apareció brevemente ante la cámara, demostrando que incluso en la oscuridad casi congelada, la vida encuentra la forma de nadar.
💊🦟 Los insectos llevan fármacos del río a la tierra. La contaminación farmacéutica está muy extendida en ríos y lagos, en gran parte por vertidos de aguas residuales y escorrentía. Estudios recientes muestran que estos compuestos se acumulan en insectos acuáticos y pueden pasar a tierra cuando aves y murciélagos se los comen. Además, los fármacos alteran la fisiología y el comportamiento de los insectos, con posibles efectos en poblaciones y ecosistemas. Lo preocupante es que aún se desconocen muchas consecuencias de este traslado de contaminantes a través de las redes tróficas.
🦪🌎 El mejillón dorado avanza hacia el corazón del Amazonas. El mejillón dorado (Limnoperna fortunei), una especie invasora originaria de China, ha llegado a la región amazónica tras expandirse por Sudamérica desde los años 90, cuando arribó en aguas de lastre al Río de la Plata. Ahora se propaga por una arteria que desemboca en el delta del Amazonas y podría alcanzar pronto su cauce principal. Este bivalvo filtra plancton a gran velocidad, empobrece el agua, desplaza especies nativas y obstruye turbinas y redes de pesca. Sin métodos eficaces para erradicarlo, la única esperanza consiste en contenerlo y retirarlo manualmente.
🐺 “Si se elimina al lobo, se desestabiliza todo el ecosistema”. Interesante entrevista a Isabel Salado, bióloga de la Estación Biológica de Doñana y una de las mayores expertas en la salud genética del lobo.
🐟 😠 «La anguila europea (Anguilla anguilla) se encuentra al borde de la extinción. Desde 1980 su población se ha derrumbado. Los declives superan el 90 % en todos los indicadores, y la tendencia sigue siendo negativa.» A pesar de los datos científicos, España seguirá pescando anguilas.
🌍🌡️ El cambio climático agravó la DANA de Valencia y aumentó un 55 % su extensión. Un estudio liderado por la Universidad de Valladolid y la AEMET muestra que el calentamiento global amplificó la intensidad y el alcance de las lluvias que causaron las inundaciones catastróficas de octubre de 2024.
🦖🐟 Descubren una especie de dinosaurio con una cresta en forma de sable. Algunos medios lo han apodado el “unicornio del Infierno”. Este dinosaurio se alimentaba de peces gracias a sus largas filas de dientes entrelazados y vivía en hábitats interiores, cerca de ríos o manantiales donde cazar.

Deja un comentario