
🐁 Un día cualquiera para un campañol de Brandt (Lasiopodomys brandtii) incluye varias tareas rutinarias. Revisar la madriguera que comparte con su familia, excavar algún pasaje inacabado a la búsqueda de raíces, merodear por la superficie para localizar algo de alimento antes de que llegue el invierno… Y, si la situación lo requiere, podar las molestas hierbas que crecen en los pastizales de Mongolia Interior 🤨
🌱 Algunas plantas, como la especie Achnatherum splendens, crecen demasiado alto según el juicio de un campañol. Estos pequeños roedores no se alimentan de estas hierbas, simplemente las cortan como si fuera el césped de su patio trasero. ¿A qué se debe este extraño comportamiento? 🤔
🐁 En realidad, es una cuestión de supervivencia. Los campañoles de Brandt se encuentran en el menú de varias especies de alcaudones (Lanius spp). Dichas aves son famosas por cazar pequeñas aves y roedores. Por ello, cuando los alcaudones sobrevuelan acechantes por el barrio, nuestros protagonistas se afanan en cortar la hierba que les impide ver a los depredadores. Esta estrategia resulta bastante útil. Según han podido comprobar en un estudio, coordinado por la Academia China de las Ciencias, los propios alcaudones desisten de visitar los lugares donde la hierba está cortada. Resulta una pérdida de tiempo cazar donde ya te esperan 👀

🐁 Además, este curioso comportamiento implica que los campañoles de Brandt actúan como ingenieros de ecosistemas. Un sorprendente ejemplo sobre cómo el comportamiento de los animales más pequeños puede condicionar el aspecto de un ecosistema 🌏
Podéis leer más sobre esta historia aquí 👉 A rodent herbivore reduces its predation risk through ecosystem engineering (Current Biology)
🌳🐅🌳 Formando un cuarteado dosel de árboles. O una maraña de tallos, hojas y ramas. Creando una tela a través de la cual se escurre, para bailar con las sombras, la luz del Sol. Y entre ese baile, se esconde, repta, corre, salta, vuela, crece, compite, devora, es devorada y se descompone. La verás por todas partes, en el día y en la noche. Incluso más allá de la delgada capa de hojarasca y del húmedo barro que puedas excavar con tus manos. Incluso bajo la superficie de ríos imparables o tocando las nubes. Y más allá. Rodeada por el inmenso azul de océanos y mares. Medrando en lo más profundo, en los lugares donde el Sol cede su reino a otras fuerzas. También allí donde solo parece que hay arena y rocas azotadas por el calor. O donde el hielo y el frío reclaman su blanco dominio. O en tu interior, frenético, ordenado y apetitoso para amigos y enemigos. La vida, desafiante y cabezota, se pega a las todas superficies, rugosidades y escondrijos de la Tierra. Sobrevive y evoluciona, en una larga cadena temporal de criaturas que enmudece las décadas, siglos y milenios que puedas contar. Y ahí estás, Homo sapiens, pidiendo respuestas sobre los misterios de la vida. La ciencia tiene las respuestas que exige tu curiosidad. Y aquí, en Myrmarachne, te las relato 🌎 🌍 🌏
🐜 Si no quieres perderte ninguna historia de Myrmarachne, puedes seguirme en la red social que más te guste 👇
📜 O suscribirte a la Newsletter de Wallace para recibir todas las novedades en tu email.
☕️ Y si quieres apoyar el trabajo que realizo, puedes invitarme a un café ☕️ o hacerte mecenas de Myrmarachne en Patreon. Así tendré más energía para rastrear otras historias y escribir sobre ellas.
🐜🐜🐜🐜🐜

Deja un comentario