Alimentar aves silvestres es visto como un gesto amable e incluso responsable. Sin embargo, al observar con lupa esta práctica, surgen ciertas cuestiones que nos hacen torcer el gesto.

🐦 Cuando dejamos algo de grano para nuestras vecinas aladas, hacemos algo más que un simple gesto cotidiano en el jardín. Estamos tejiendo un vínculo entre nuestra especie y aquellas emplumadas que se atreven a acercarse a ese extraño, pero beneficioso, simio con una bolsa de migas de pan. No solemos ser conscientes, pero esas migajas han puesto en marcha toda una secuencia de carambolas ecológicas y evolutivas. Tenemos muchos ejemplos a mano. Uno de mis favoritos es el caso de los colibríes en California, que han experimentado una expansión geográfica y evolución (concretamente, cambios en la forma y el tamaño de su pico) debido al uso de comederos.
📱 Este meme ha ocupado mis neuronas porque, mientras hacía scroll en TikTok, me encontré con este vídeo del ornitólogo Jack Baddams, donde en pocos minutos hace un buen resumen del tema.
🦠 Como advierte Baddams, una de las cuestiones más estudiadas es la propagación de enfermedades a través de los comederos. La lógica epidemiológica es bastante incuestionable. Cuando en un mismo lugar se reúnen numerosas aves, de distintas especies, se crea un escenario ideal para la rápida transmisión de patógenos. Aquí un ejemplo. Incluso aunque se limpien con frecuencia, estos lugares siguen actuando como puntos de alto riesgo sanitario.
⚔️ Otro problema importante es la competencia entre especies. Sabemos que las aves más agresivas o más confiadas (si hablamos de un entorno urbano) son las que tienen más probabilidades de salir victoriosas tras visitar un comedero. Por contra, las especies especialistas quedan en clara desventaja. Como consecuencia, en lugar de proteger la biodiversidad, estamos inclinando la balanza en favor de las especies generalistas.
🍽️ Además, debemos tener en cuenta que en los ecosistemas no existe un restaurante al que las aves puedan acudir siempre que les ruja la barriga. Es decir, no hay un análogo de los comederos. La mayoría de los animales han evolucionado bajo un escenario de variabilidad estacional y búsqueda constante de alimento. ¿Qué efectos podría tener a largo plazo ofrecer un bufé constante?
🥜 Baddams también pone el foco en un aspecto en el que no había reparado. ¿De dónde provienen el grano y los frutos secos que les ofrecemos? Muy probablemente, para producir estos alimentos se recurrió a grandes extensiones de cultivo, al uso de pesticidas y al transporte a larga distancia. Resulta paradójico ayudar a las aves tatuando otra huella ambiental sobre la Tierra.
🏡 Entonces, ¿dejamos de ayudar a las aves? ¿Las abandonamos a su suerte en el Antropoceno? Obviamente, no. Estas cuestiones deben servirnos para forjar vínculos de mejor calidad, entendiendo que estas especies, de una forma u otra, acabarán vinculadas a los sistemas humanos. Por ejemplo, en lugar de colgar comederos, podríamos apostar por sembrar en los jardines especies autóctonas que produzcan semillas, frutos y bayas, den lugar a formaciones de setos y árboles que alberguen insectos o instalar pequeños estanques que aporten agua. Así no solo ayudamos a las aves, sino que también invitamos a la biosfera a formar parte del barrio.

🏝️🌋 🌺 Este es el escenario donde Teleogryllus oceanicus, un grillo originario de Australia, y Ormia ochracea, una mosca parasitoide norteamericana, han entrelazado sus destinos en una peculiar carrera armamentista evolutiva.
👉 Escucha su historia en el capítulo 11 de Proteus.
🗞️ Algunas historias interesantes de la semana pasada:

🦅🏙️ Amistades inesperadas entre aves en las ciudades. Se ha documentado un caso raro de acicalamiento mutuo entre dos especies de aves, el carancho (Caracara plancus) y el zopilote (Coragyps atratus), en un gran parque urbano de San Antonio, Texas. Este comportamiento social, poco común incluso en entornos silvestres, se observó por primera vez en una zona verde urbana, lo que sugiere que las ciudades pueden ser escenarios donde se dan interacciones sociales insólitas entre aves.
🦐🪖 Los camarones pistoleros también llevan casco. Los camarones de la familia Alpheidae son famosos por cerrar su pinza especializada a gran velocidad, disparando un chorro de agua que forma una burbuja de cavitación; al colapsar esta burbuja, genera un chasquido y una onda de choque supersónica. Esta impresionante arma es usada tanto para aturdir presas como a la hora de competir entre ellos por territorio. ¿Cómo sobreviven a sus propias explosiones? Un estudio ha revelado que estos crustáceos, concretamente la especie Alpheus heterochaelis, cuentan con capuchas transparentes integradas en el exoesqueleto que protegen cerebro y ojos del impacto.
🐗☢️ Fukushima y el experimento involuntario de los cerdos salvajes. Tras el desastre de Fukushima, muchos cerdos domésticos quedaron abandonados y se cruzaron con jabalíes. Debemos recordar que ambos animales pertenecen a la misma especie. Un análisis genético ha revelado que, aunque hubo una hibridación masiva, el ADN de jabalí terminó dominando. Con el tiempo, los rasgos típicos de la domesticación se diluyeron. Este caso parece indicar que si las poblaciones domésticas regresan a los ecosistemas, no necesariamente se convertirán en invasoras. Podrían ser absorbidas genéticamente por las poblaciones silvestres.
🦈🌍 El IEO confirma un nuevo registro de tiburón blanco en el Mediterráneo español. Concretamente, el hallazgo corresponde a un ejemplar juvenil capturado accidentalmente en 2023 y refuerza la evidencia de la presencia esporádica de la especie en aguas españolas.
🐕🐈⬛ Platelmintos invasores viajan a bordo de perros y gatos. Los perros y gatos pueden portar especies de planarias adheridas a su pelaje, contribuyendo de forma involuntaria a la propagación de estas especies invasoras.
🐘 Los bigotes de los elefantes les ayudan a percibir el mundo que les rodea. Si alguna vez te has fijado en la trompa de un paquidermo, te habrás percatado de que tienen bigote. Estos pelos cumplen una función sensorial que les permite realizar tareas delicadas con sus trompas.

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