¿Qué ves cuando miras un bosque?

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6–9 minutos

Cuando admiramos la biosfera, nuestra mente tiende a imaginar un mundo habitado por espíritus del bosque.

¿Qué ves cuando miras un bosque?
📷 Ma_Frank

👻 Si llevas tiempo leyendo mis textos, quizás te hayas percatado de que no suelo usar la palabra naturaleza. No me gusta recurrir a este término porque tengo la impresión de que está trufado de pensamiento mágico. Si no me crees, echa un vistazo a algunas expresiones donde se la suele invocar: «la naturaleza se limpia sola», «la naturaleza es sabia», «volver a las raíces naturales de…», «reconectar con la naturaleza y su equilibrio». ¿Lo habéis notado? Se nos han colado algunos fantasmas en la habitación.

🌍 Para no tener el kit de exorcismos siempre a mano, en mi caso he optado por usar la palabra biosfera que, de forma breve, podemos definir como la estrecha capa de la Tierra donde existe vida, incluyendo todos los organismos y sus interacciones con el entorno físico (litosfera, hidrosfera y atmósfera). Y aún más breve, según Wikipedia: la suma mundial de todos los ecosistemas. Esto nos da todo un apasionante marco científico para desgranar la vida en su conjunto y, aun así, es bastante común tropezar con ideas que nos alejan de dicha perspectiva, tanto a nivel coloquial como en divulgación, pero también en el ámbito académico.

🤔 ¿Por qué, al mirar la biosfera, nuestra mente tiende tanto a resbalar, cual insecto que se pasea sobre la trampa de una Nepenthes, hacia un mundo habitado por espíritus del bosque? Supongo que esto se debe a que, ante cuestiones complejas, en especial cuando nos falta información, tendemos a simplificar uniendo puntos al azar hasta lograr el dibujo de un gatito que lo explique todo. En ese punto, nuestro cerebro se tranquiliza, orgulloso y realizado.

⌚ Algo similar le pasó a William Paley, teólogo británico, cuando escribió el libro Natural Theology, publicado en 1802. En uno de sus pasajes más famosos, Paley argumentó lo siguiente. Imagina que caminas por un campo y encuentras una piedra. Podrías pensar, con bastantes probabilidades de acertar, que dicha piedra siempre estuvo allí. Pero si en su lugar hallaras un reluciente reloj, con sus engranajes, muelles y piezas perfectamente ajustadas para medir el tiempo, sería muy difícil defender que el artilugio apareció allí por azar. Paley argumentaba que la conclusión más lógica era la existencia de un relojero. Es decir, un diseñador conocedor de cómo encaja cada parte para que cumpla su función. Su propósito. Después, Paley arrojaba a la cara del lector la siguiente conclusión. Dado que los seres vivos destacan por su elevada complejidad, muy superior a la del reloj más puntero, la naturaleza debía haber sido orquestada por un diseñador aún más inteligente.

📖 Sin embargo, décadas después, en especial tras la publicación de El origen de las especies por Darwin en 1859, la ciencia puso sobre la mesa la idea de la evolución, la cual puede explicar la práctica totalidad de la complejidad de la vida. Esa maravillosa y, como dijo el filósofo Daniel Dennett, peligrosa idea. Pero no nos perdamos por las ramas del coral de la vida. Hoy me gustaría centrarme en hacer evolucionar la metáfora de Paley.

🏪 Imaginad que, caminando por un bosque, os dais de bruces con un flamante centro comercial. Tiene de todo. Amplias plazas de aparcamiento. Tiendas de todo tipo. Una variada oferta de restaurantes. Zonas de juego e incluso un cine. Pero también todo lo imprescindible para que la gente fluya sin asperezas en la rutina consumista: ascensores con pantallitas informativas, una instalación eléctrica capaz de hacerte dudar de si es de día o de noche, aire acondicionado para evitar los estragos del cambio climático, servicios con su sistema de tuberías que alejan convenientemente los residuos del lugar… Obviamente, siguiendo el razonamiento de Paley, a pesar de su localización, no nos cabría duda de que el centro comercial ha debido ser diseñado por alguien (con muy poco aprecio por el medioambiente).

🌳 Ahora bien, sigamos caminando, dejando atrás el cuestionable centro comercial, para adentrarnos en el bosque. A primera vista, el conjunto también parece pensado para funcionar a la perfección. Los árboles alzan sus ramas para capturar la luz solar, mientras que arbustos y helechos medran en la penumbra aprovechando los claros. El suelo que pisamos está cubierto por hojas y restos de materia orgánica en descomposición que alimentan una red de hongos, microorganismos e invertebrados, quienes reciclan los nutrientes y los devuelven a las raíces.

🌼 Las plantas florecen justo cuando los polinizadores están activos. Las bayas maduran en el momento preciso en que las aves están más hambrientas. En el puzle trófico, los depredadores mantienen a raya a los herbívoros, mientras que los herbívoros impiden el monopolio del espacio por parte de una sola especie vegetal. Incluso el fuego parece en armonía, limpiando ocasionalmente el terreno y llamando a la regeneración.

🧩 Todo encaja. Todo parece cumplir una función dentro de un sistema mayor. Y, sin embargo, a diferencia del centro comercial, el bosque no palpita gracias al ingenio de un diseñador. Ni siquiera tiene un objetivo final. Lo que estamos viendo es el resultado de la evolución, la supervivencia del más apto, representada no por una única especie, sino por miles de especies que interaccionan entre sí y con el entorno físico. No es necesario invocar nada más para quedarte con la boca abierta. Tan solo mira. La vida tejiendo un bosque.

🧶 Destejer el funcionamiento de la biosfera nos permite dejar atrás otros mitos surgidos alrededor del concepto naturaleza. Uno de ellos es el equilibrio de la naturaleza, del cual ya escribí aquí.

🗞️ Algunas historias interesantes de la semana pasada:

🐦😯 Resulta que los correcaminos pueden cazar colibríes. El programa Nature, de PBS, emitió este sorprendente comportamiento.  

🐜💥 La contaminación hace que las hormigas se ataquen entre sí. Las hormigas dependen del olfato para reconocer a sus compañeras de colonia. Pero un reciente estudio realizado en laboratorio muestra que contaminantes atmosféricos comunes, como el ozono y el óxido nítrico generados por los coches y la industria, pueden alterar dicho olor. Cuando algunas especies de hormigas son expuestas a estos gases, sus compañeras reaccionan como si se tratasen de enemigas. Concretamente, el ozono rompe los alquenos, unas moléculas clave de la firma olfativa de la colonia.

🌼🐝 Un animal que huele a flores para engañar a las abejas. Una investigación, publicada en la plataforma de preprints bioRxiv, podría haber descubierto el primer caso conocido de un animal que imita químicamente a una planta. Las larvas del escarabajo Meloe proscarabaeus emergen en primavera, trepan por la hierba y se agrupan en masas naranjas que parecen flores. Además, producen aromas florales que atraen a las abejas. Toda esta performance tiene como objetivo engañar a las abejas. Cuando una se acerca, las larvas se enganchan a ella y viajan hasta la colmena, donde devoran los huevos y completan su ciclo vital.

🌆 🦈 La luz de las ciudades desvela las noches de los tiburones. La iluminación artificial de grandes ciudades costeras puede alterar la biología nocturna de los tiburones, según un estudio que midió por primera vez la melatonina en tiburones salvajes. Publicado en Science of the Total Environment, el trabajo comparó tiburones nodriza (Ginglymostoma cirratum), poco móviles, y tiburones de puntas negras (Carcharhinus limbatus), muy viajeros. Los nodriza que viven en aguas iluminadas mostraron niveles nocturnos de melatonina más bajos que los de zonas oscuras. En cambio, los puntas negras no mostraron cambios, quizá porque se mueven entre áreas con distinta luz. La melatonina es clave para regular los ritmos biológicos diarios en muchos animales, por tanto estos resultados abren una nueva incógnita. ¿Qué consecuencias puede tener la luz artificial sobre el bienestar y la fisiología de los tiburones? 

💡🌾🤧 Hablando de contaminación lumínica. Otro estudio reciente ha vinculado la conocida como ALAN (Artificial Light At Night) con el empeoramiento de las temporadas de alergias. Según esta investigación, la luz artificial nocturna altera el ritmo circadiano de las plantas, haciendo que produzcan polen durante un periodo más prolongado.

🐵 🤔 Los simios comparten con los humanos la capacidad de imaginar y fingir. Un experimento con un bonobo en cautividad, Kanzi, demuestra que estos primates pueden representar mentalmente objetos inexistentes, una habilidad cognitiva que hasta ahora se consideraba exclusiva de nuestra especie.

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