
📷 Charles J. Sharp
🐋 Las ballenas siempre han sido gigantes esenciales para los océanos. Cuando defecan en la superficie marina, reciclan nutrientes desde las profundidades, alimentando al plancton. Pero un nuevo estudio de la Universidad de Vermont muestra que su impacto es aún mayor: actúan como cintas transportadoras, desplazando miles de toneladas de nitrógeno y biomasa a lo largo de los mares gracias a su orina y otros desechos 🚾
🤔 Esta investigación partió de una pregunta. ¿Cómo estos cetáceos, que migran miles de kilómetros entre zonas de alimentación (frías y ricas en nutrientes) y zonas de cría (cálidas y pobres), afectan el equilibrio marino? Analizando rutas de especies como la yubarta (Megaptera novaeangliae), la cual viaja 8.000 km desde la Antártida hasta Costa Rica, descubrieron que en sus paradas tropicales liberan anualmente 4.000 toneladas de nitrógeno y 45.000 toneladas de biomasa mediante orina, piel, placenta y heces. Este aporte duplica el de las corrientes locales en lugares como Hawái, nutriendo las comunidades arrecifes de coral y algas 🪸
💩 De esta forma, al alimentarse en zonas ricas y excretar en áreas costeras, las ballenas concentran los nutrientes y actúan como abonadoras de los océanos. Se calcula que, antes de la caza industrial, este efecto era tres veces mayor y, hoy en día, con algunas poblaciones recuperándose, sigue siendo vital 🌊
🐋 Este hallazgo nos demuestra que los viajes épicos de las ballenas no sólo aseguran su supervivencia, sino que también impulsan las cadenas tróficas de los ecosistemas marinos. Hasta la orina de una ballena puede ser un tesoro para la biosfera 🌎

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