
🌏 Si no incluimos en la lista a los cetáceos, el elefante marino del sur (Mirounga leonina) se alza como el mamífero marino más grande del mundo. Los machos de esta especie pueden crecer más de 5 m de longitud y pesan hasta 4 t 😮 Al compararlos con el oso polar macho, que llega a alcanzar los 3 m y 700 kg, se hace evidente lo enormes que son. Aunque hoy no os quiero hablar de estos gigantes, sino de unos insectos que los acompañan y se alimentan de su sangre 🤨
🩸 Nutrirse de un elefante marino tiene un precio: debes adaptarte a su modo de vida semiacuático en aguas muy frías, ya que habitan a las puertas de la Antártida 🥶 Además dichos mamíferos son carnívoros que gustan de comer peces y calamares 🐟 Para atraparlos, bucean hasta profundidades de 1000 m. Incluso se ha registrado el caso de un ejemplar que llegó a más de 2000 m 😮 Pero esto no asusta al piojo de la especie Lepidophthirus macrorhini, el cual se ha adaptado para vivir dentro de la piel de su hospedador. De esta manera, obtiene protección y se mantiene caliente gracias al calor corporal.
🌊 Lepidophthirus macrorhini pertenece a una familia especial de piojos: los Echinophthiriidae. Las especies de este grupo son parásitos de focas y nutrias de mar. La evolución les ha llevado a desarrollar adaptaciones morfológicas, conductuales y ecológicas con el fin de hacer frente al estilo de vida de sus hospedadores. Por ejemplo, algunos prefieren vivir en las aletas, mientras que otros se decantan por las fosas nasales o los párpados 😦 Entre los que habitan en leones marinos encontramos piojos que pasan su vida bajo el pelaje del vientre del animal, pero que para reproducirse migran a su dorso ❤️
🌍 Sólo el 4 % de los parásitos conocidos pueden infectarnos. El resto, aunque también incomprendidos y odiados, cumplen funciones ecológicas claves. En muchas ocasiones, cuando una especie se extingue también es el final del camino para sus parásitos. Sin embargo, nuestra animadversión hacia estos grupos nos impide ver dicha pérdida de biodiversidad 😞
Referencias:
Lousy big guys: Lepidophthirus macrorhini infesting seals from Antarctica
Life begins when the sea lion is ashore: microhabitat use by a louse living on a diving mammal host
New studies show how to save parasites and why it’s important
🌳🐅🌳 Formando un cuarteado dosel de árboles. O una maraña de tallos, hojas y ramas. Creando una tela a través de la cual se escurre, para bailar con las sombras, la luz del Sol. Y entre ese baile, se esconde, repta, corre, salta, vuela, crece, compite, devora, es devorada y se descompone. La verás por todas partes, en el día y en la noche. Incluso más allá de la delgada capa de hojarasca y del húmedo barro que puedas excavar con tus manos. Incluso bajo la superficie de ríos imparables o tocando las nubes. Y más allá. Rodeada por el inmenso azul de océanos y mares. Medrando en lo más profundo, en los lugares donde el Sol cede su reino a otras fuerzas. También allí donde solo parece que hay arena y rocas azotadas por el calor. O donde el hielo y el frío reclaman su blanco dominio. O en tu interior, frenético, ordenado y apetitoso para amigos y enemigos. La vida, desafiante y cabezota, se pega a las todas superficies, rugosidades y escondrijos de la Tierra. Sobrevive y evoluciona, en una larga cadena temporal de criaturas que enmudece las décadas, siglos y milenios que puedas contar. Y ahí estás, Homo sapiens, pidiendo respuestas sobre los misterios de la vida. La ciencia tiene las respuestas que exige tu curiosidad. Y aquí, en Myrmarachne, te las relato 🌎 🌍 🌏
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