
📷 George Poinar Jr.
🐜 Nunca me canso de hablar sobre la mirmecomorfia, uno de mis ejemplos favoritos de mimetismo. En esta estrategia, un artrópodo simula el aspecto, caminar e incluso olor de una hormiga, pudiendo así dedicarse a sus quehaceres sin temor a ser devorado. Por lo general, atacar un grupo de hormigas no es una buena idea. En cuanto saltan las señales de alarma, el incauto depredador se halla ante un ejército de insectos dispuesto a morder y picar. Mejor dejarlas tranquilas. Este es el escenario donde medran las especies mirmecomórficas 🐜🐜🐜
🕷️ Aproximadamente existen más de 300 especies de arañas que apuestan por dicho camuflaje, más o menos elaborado. Entre ellas encontramos al género Myrmarachne, las criaturas que dan nombre a este proyecto, cuyo nombre proviene de la fusión de dos palabras del griego antiguo: myrmex (hormiga) y arachne (araña). El truco más fácil para distinguirlas consiste en contar sus patas. Es una hormiga si tiene seis patas, mientras que estaremos ante una araña si cuentas ocho 👀
🤔 ¿Cuánto tiempo llevan las arañas copiando el aspecto de las hormigas? Según un reciente descubrimiento, podemos asegurar que al menos durante más de un millón de años. En Medellín, Colombia, hallaron un trozo de resina fosilizada en cuyo interior contenía uno de estos curiosos arácnidos. La especie fue descubierta por el paleoentomólogo George Poinar Jr., quien le ha asignado el nombre Myrmarachne colombiana 🌎
🔍 El material donde se encontraba M. colombiana no es ámbar, sino copal. Esta resina fosilizada es un material intermedio, producido durante el proceso de fosilización, el cual presenta entre otras características una menor dureza que el ámbar. Por desgracia, debido a su pequeño tamaño, no se pudo realizar la datación, aunque se estima que podría tener entre 3 y 25 millones de años ⏳

Deja un comentario